Día de lluvia y café.

5 de abril de 2022

La verdad es que no sé ni por dónde empezar. Sólo sé que estoy bastante agobiado (cosa que le va a gustar saber a mucha gente) pero que al mismo tiempo, por mi forma de ser, es algo que pienso solucionar y dejar atrás (algo que no le va a gustar a esa misma gente).

Desde que estoy en internet, la evolución ha sido brutal. No sólo por las plataformas que han ido naciendo, creciendo, evolucionando y en muchas ocasiones, pereciendo. Sino por nuestro comportamiento, no el de las personas en concreto, sino el de la Sociedad en general.

Sociedad, sí, interesante palabra. La he utilizado tantas veces que ya me resulta hasta vulgar, carente de valor y de sentido alguno.

Siempre he sido de «vive y deja vivir», pero desde que era jovencito, es algo que el prójimo no aplicaba conmigo. No lo sé, siempre he sido criticado por gente que no conocía y como también he dicho en muchas ocasiones, descubierto que tenía dos vidas, la mía y la que me inventaban.

Quizá me repita, y eso que hace mil años que no me ponía delante del laptop (ordenador portátil) y empezaba a escribir. Sí, sé que lo hago cada día, pero no de esta manera.

Ah! Un apunte, últimamente el teclado va por libre, mis dedos a su rollo y la mente, ni te cuento. Así que si empiezas a ver palabras mal escritas o que simplemente no tienen sentido, no le des importancia, gracias.

Otra cosa, no pienso cuando escribo, simplemente lo hago y ya está, así que la puntuación es la que dicta mi mente, algo así como si estuviese en blanco y las letras surgiesen sin explicación. Pero sí, es lo que pasa por mi cabeza en ese momento y por ello, comparto contigo.

Y ahora sí, te doy las buenas tardes en un día gris, en el que el frío sigue siendo el protagonista, aunque quizá no tan extremo como ayer o ante ayer,.

Vaya! Reconozco que aunque no puedo dejar de escribir nuevamente, lo hago a trompicones, sin orden alguno. Pero ya sabes, quizá mi coco esté un poco saturado y al tiempo, desordenado, ji ji.

Estoy en el Hogar del Jubilado del pueblecito en el que a fecha de hoy, llevo la friolera de unos 30 años viviendo, quizá más. Ese al que un día llegué por pura casualidad (recuerdo imborrable que algún día te contaré) y en el años después, ya por el azar, transformé en mi campamento base, desde el cual he viajado tantas y tantas veces.

Sí, he dicho “campamento base”, luego ya con el paso de los años, se transformó en un hogar. Pero esa es otra historia que prefiero seguir manteniendo en el anonimato… Por el momento.

Tengo un paraguas rojo, es enorme. Y aunque soy de utilizar mucho el negro, lo compré en una tienda de deporte por sus propiedades para el viento. Algo especial que hizo que lo incluyese en mi equipaje. Ya sabes, para estas cosas soy muy estricto.

Como decía, acabo de instalarme en una pequeña mesa, lejos de las gentes que vienen cada tarde a echar unas partidas (cartas, dominó, etc.) y como siempre suelo hacer, con la pared a mis espaldas.

El café… Sí, reitero en que cuando hace mal tiempo, sabe mejor. Debe ser algo de la humedad ambiente, la presión atmosférica, las manos y por supuesto, el mismo café. Y no es broma, todo esto y alguna cosita más, influye.

Vuelvo a detener mis dedos sobre el teclado, paciente, en silencio. Perdiendo la mirada a través de los grandes ventanales que ofrecen un espectáculo de lo más curioso, un bonito jardin multicolor  compuesto de copas de árboles. Ah! Añadir que estoy en un primer piso, lo cual lo cambia todo 😉

Pues sí, como te iba diciendo, hacía muchísimo tiempo que no escribía lo que denomino un “articulo de opinión” o mejor dicho, “reflexión nómada”. Que es esa curiosa categoría que incluyo en un blog de viajes y que arrastro tantos años. No sé, no logro dejarla atrás.

Y supongo que es por este motivo por el cual el blog, mi ilusión, mi bebé y ahora, proyecto de vida, es tan complejo y no logro que despegue.

Sí, creo que la palabra es complejo por la gran y variada cantidad de contenido que tiene y que por supuesto, está a punto de explotar de manera exponencial.

¿Otro apunte? Al principio pensaba que era por perfeccionismo, que le diese tantas vueltas a todo. Esto ha durado muchos años, uff.
Y ahora simplemente, y te hablo de hace tan sólo unos días, me he dado cuenta de que durante años he sufrido un gran bloqueo mental. Sí, bloqueo y de los gordos, gordísimos.

Y no es que haya estado parado, porque la verdad es que están contados los días que he parado máquinas para respirar, sino que estaba tan metido en dar sentido a todo, que los días, las semanas, los meses e incluso años, han ido pasando rápidamente.

Es cierto, de alguna manera nunca he podido parar, estando activo en redes sociales, compartiendo mis cafés, mostrando la belleza del camino a través de fotos sin edición alguna (creo que soy un purista) y trabajando esa confianza que sólo nos da el día a día, la constancia y la sinceridad con el prójimo.

Pero aunque lo he intentado y mucho, soy una persona a la que siempre le pasan cosas, buenas en unas ocasiones y malas en otras. Insisto, soy de “vive y deja vivir”, pero el destino no me trata igual y acabo atrayendo a gente mala y sobre todo, hipócrita ¿O era hipócrita y llena de maldad? No sé, es algo que no logro diferenciar.

Experiencias, vivencias y miedo, mucho miedo. Pero no a la gente, sino a lo que puedo llegar a hacer mostrando al mundo esa realidad que muchos vivimos y que permanece en el silencio para siempre, a través de mis palabras… ¿O no?

Un blog de negocios, otro blog de fotografía, otro de reflexiones (y denuncias sociales) y otro de viajes… No sé, era demasiado y no tenía sentido para mí. Así que al final, menos es más y se quedó en Nómadas VIP.

Pero cuando te metes en este mundo de lo virtual, empiezas a navegar y descubres que somos millones de peces en el mar, acabas tan acomplejado por tanta profesionalidad a tu alrededor, que no sabes si empezar, ni por dónde.

Sí, es cierto que hay mucha mediocridad, pero debemos fijarnos en los buenos trabajos, en los que nos sirvan de ejemplo, de inspiración. Y aquí llegaba otro problema, no quería ser como el resto (aunque al principio de los tiempos eran pocos), y no porque no lo hiciesen bien, sino porque nada tenían que ver conmigo, ni con mi forma de ver la vida, ni con lo que quería contar al mundo.

En este punto, todo se volvía más complejo (acabo de darme cuenta de que te estoy confesando mi vida al tiempo que me sirve de terapia) los contenidos ajenos parecían anuncios y yo seguía sin saber hacer todo eso, dentro de mi mundo autodidacta y ocupando todo mi tiempo en aprender, sólo eso.

Creo que llegó un momento en el que pasé a sentirme más agusto compartiendo cafés, que pensando en lanzar el proyecto, algo curioso.

Cafés y más cafés, viajes y más viajes, fotos y más fotos… Y todo ello, compartido con todos vosotros, compartido contigo, y dedicado a tí, a que conozcas mi mundo, a que lo descubramos juntos, a que sintamos emociones en directo. 

Uff! Hay tantas cosas en mi cabeza, que acaba pasando esto, igual te hablo de una cosa que de otra. Sin profundizar ahora, para tirarme a la piscina de cabeza, más tarde. Lo siento, soy así, como digo, no pienso, escribo sin más, directo desde el corazón.

Vuelvo a parar, miro a los abuelitos y pienso en sus vidas… No sé, al igual que hoy en día suelo sentarme solo, algo me dice que nunca ocuparé un lugar con ellos. Y no me refiero a los que juegan en estos momentos, sino en un futuro. De verdad, me veo solo, completamente solo.

Pero no me malinterpretes, con casi 50 años que tengo, veo la vida desde una posición más tranquila, lenta quizá, desde la que no me preocupa para nada la soledad, sino decidir quién estará conmigo o a mi alrededor.

Es curioso, pero cuando era joven, pensaba que tenía mil amigos. Pero la vida fue poniendo obstáculos y ellos, disipándose como niebla al amanecer. Ahora cuando pienso ¿a quién puedo recurrir si me pasa algo y me quedo en la calle? Es una respuesta triste, pero es mi realidad, es mi hoy, mi aquí y ahora ¿Has pensado en el tuyo? Duele, la verdad. Es la sinceridad en estado puro con uno mismo, sin mentiras, sin vendas, sin máscaras.

Y no, ya sé que hay gente que tiene muchos amigos, pero a fecha de hoy, no es mi caso y lo sé.

Pero no quiero hablar más de mí, ni de mi futuro, puesto que es algo que sabemos que no existe. Sino de Nómadas VIP, de ese pedacito de arcilla que precisa de un último moldeado, para por fin, salir ahí fuera y comerse el mundo.

Y ahí es donde quiero estar ya mismo. Porque necesito despertar de tan largo letargo y romper la coraza que me atrapa, necesito poner en marcha una vez más toda la maquinaria con la que se mueve mi vida y necesito que estés ahí, a mi lado, para que todo tenga un sentido y un propósito.

Si me conoces, ya sabes que no soy de cifras, no me gusta contar, sino filtrar y quedarme con la esencia. Con lo mejor de lo mejor, con la verdad, con la autenticidad.

Y eso es lo que puedo ofrecerte. Mi autenticidad, mi forma de vivir, mi espíritu a la hora de lanzarme al vacío y poner toda la carne en el asador, con la llegada de la cada Aventura.

También es cierto que me cuesta mucho, una vez terminada, darle forma y presentarla como toca. Pero todo está ahí, en mi cabeza, en las famosas unidades de memoria que muchos de nosotros utilizamos para guardar videos, fotos, documentos y por supuesto, en el futuro próximo.

Y como alguien dijo, lo que hacemos, es lo que somos. Recuerdos que sumados unos a otro, hablaran y dirán todo de lo que un día fuimos, en nuestra fugaz existencia.

Bueno, hablando de vidas, he llegado a un punto en el que me agobia muchísimo el enfoque y cómo hacer las cosas mejor. No sabes la cantidad de días y semanas que he pasado con ello. Con la mirada perdida en el horizonte, ausente de la realidad y rebuscando en aquello que todos conocemos como inteligencia, pero a la que muchísima gente no llega a sacarle partido (yo el primero, por supuesto).

Sí, estos días han sido de continuo descubrimiento al empezar a reconocer que estaba bloqueado (todavía no sé por qué, o quizá sí, es cuestión de analizar) que había dejado de escribir y con ello un habito que era imprescindible para el buen funcionamiento de mi mente, algo tan sencillo como eso, la escritura, y que nunca vi como lo que realmente es, una terapia con la que canalizar todos los impactos, tanto negativos como positivos, que recibo cada día.

Por cierto, esto lo descubrí mientras visualizaba la entrevista a un “Periodista de Guerra” al que le preguntaban cómo es que no se había traumatizado ante tanto dolor. El hombre contestó de manera tan contundente que se me abrió la mente: “Escribir ha sido mi mejor terapia, la de todos mis compañeros de profesión. Gracias a ello, somos capaces de sacar todo el horror que llevamos dentro y así, liberar nuestra mente”

Bueno, no fue exactamente así, pero casi 😉

Pues sí, gracias a este periodista me di cuenta de que el mayor error que he cometido durante los últimos años, ha sido dejar de escribir. Guardarme las cosas para mí  y doblegarme ante el qué dirán los demás y si me afectará a nivel profesional. 

Ahora tengo muchas de esas respuestas. Claro que me afectará y para mal.

Y esto es algo que como decía, he ido arrastrando, Por un lado, no quiero problemas en mi vida. El objetivo es hacer de mi pasión, mi trabajo, aunque sigo sin verlo así. Por el otro, reconozco que no puedo guardar silencio ante cosas que considero injustas, abusos de poder y maldad de algunas personas. Bueno, cada día más.

Han pasado dos años desde que los cimientos del mundo recibieron una buena sacudida y las cosas van de mal en peor. Pero ahora ya no hablo de mí, que también, sino de algo que está empezando a despuntar.

Pero, aunque no soy partidario de intrigar con mis palabras si no voy a desvelar algo a continuación, tengo que parar aquí mismo puesto que definitivamente, tras mucho tiempo como observador, voy a dar el paso y pasar a escribir nuevamente.

Sí, no sé lo que va a pasar conmigo, pero este soy yo, esta es mi forma de ver el mundo y quizá, solo quizá, este será mi legado.

Viajes, fotografía, experiencia, experiencias y artículos en los que digo lo que pienso. Uff! Alto riesgo en los tiempos que corren. Pero si dejase de hacerlo para centrarme en un blog de viajes “al uso”, perdería mi propia esencia. Dejaría de ser yo para limitarme a contentar a unos cuantos que en definitiva, pueden recurrir a muchos otros sitios donde entretenerse. Y eso no va a pasar jamás.

Voy lento, pero con una consistencia aplastante.

Raúl Díaz

Nómadas VIP

…Susurrando a la Vida!