Cosas del Verano

Domingo 16 de junio de 2019.

Llevo una semana de lo más extraña. Si bien durante la noche del viernes los mosquitos se pegaban todo un festín a mi costa, hoy es el humo de un pequeño incendio el que se ceba conmigo.

Y así es como empezaba un domingo que prometía ser de lo más relajante, pasando de un desayuno copioso y sin ninguna prisa por levantarme de la silla, a vivir una intensa mini aventura totalmente impredecible.

Todo empezaba a eso de las 12:40h, cuando salía por la puerta de casa con la única intención de bajar al pueblo, tomar un café y aprovechar para plasmar algunas ideas para la presentación de mi primer libro de aventuras y al que estoy dedicando tanto esfuerzo, ilusión y cariño «Expedición Virgen de las Nieves».

Al paso de las casas de mis vecinos, iba pensando en cómo cada uno de ellos vivía los fines de semana, ya en época estival, con las piscinas llenas, limpias y las barbacoas a punto.

Justo en esta época, por qué no decirlo, es cuando familia, amigos e incluso conocidos, se animan a hacerte una visita. Ya sabéis, nada como un día de campo alejado de la ciudad.

Ya a punto de salir de la urbanización y en eso que te giras por si viene algún coche (aquí van muy rápido, pese a los límites de velocidad) cuando diviso una columna de humo blanca justo al otro extremo.

Siendo domingo, sé que está prohibido pegar fuego, pero ya sabes, a muchísima gente las prohibiciones les de igual.