Blogguer de Viajes ¿De verdad?

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos acerca de esta curiosa manera de vivir en unos casos y ganarse la vida, en otros.

Aunque la verdad es que la figura del blogger de viaje está cada día más consolidada, pienso que la imagen estándar o estereotipada que se está dando de la misma, no siempre coincide con la realidad.

Como base, la definición más habitual es la de un chico/a joven que abandona su trabajo, su casa y todo lo que conlleva el día a día, para coger una pequeña mochila en la que apenas cabe una muda de recambio y lanzarse a descubrir mundo.

Es posible que en algunos casos haya sido así, pero me molesta mucho que se piense que es lo habitual. Insisto, muchos se presentan tal cual.

Es decir, a la mayoría se les olvida mencionar que tienen un trabajo que les reporta unos buenos ingresos y al que pueden volver cuando les plazca, tras haber solicitado una excedencia, por ejemplo.

Otros, dicen que lo han vendido todo y que con ese dinerito van a dar la vuelta al mundo, que también puede ser.

Y un tercer grupo, pues se les olvida mencionar que todo su viaje está costeado por algún tipo de patrocinador.

A partir de estos tres supuestos, el 99% de ellos vuelve a esa casa que supuestamente había vendido, al trabajo que les esclavizaba y nada les aportaba, y por supuesto, a sus vidas de siempre.

Algunos, incluso después de un par de meses de aventura, se atreven a crear un blog con el que prometen enseñar a monetizar, al tiempo que derrochan consejos y sabiduría viajera.

Bueno, todo ello es posible ¿verdad?

Después de todos estos supuestos, estamos un pequeño grupo, más discreto quizá, que para nada ha abandonado su hogar, puesto que tenemos una familia, quizá sí un trabajo sujeto a nóminas (los más atrevidos) y por supuesto, no han salido a dar la vuelta al mundo porque sencillamente, no se lo pueden permitir.

Y así es como defino el grupo en el que ando metido, trabajando cada día, despertando en el mismo sitio y sumando de la mejor manera posible sueños y sentimientos.

Un grupo en el que sólo salgo de viaje cuando tengo bastante dinero ahorrado como para afrontar los gastos mínimos del trayecto y nada para alojamiento, eso sí que es aventura.

Un grupo en el que sabes que hay alguien esperando a tu vuelta, porque forma parte de tu vida.

Un grupo en el que los sueños se hacen realidad, pero poco a poco, paso a paso y luchando con cada amanecer.

Así pues, me gustaría arrojar un poco de luz a la imagen generalizada que se está dando de los Blogger de Viaje, a lo bien que se lo pasan olgazaneando todo el día y haciendo fotos en lugares paradisíacos a los que nunca podrás ir, ya que muchos de ellos sólo existen en Instagram, y dejando claro que quien elige el camino de vivir dando vida a un blog de viaje, sigue siendo un trabajador igual que tú, pero con un camino mucho más complicado a fecha de hoy.

Estoy en una pequeña cafetería, nadie sabe quién soy y seguro que si me presento, no han escuchado hablar de mí jamás.O quizá  sí, tal vez por casualidad en alguna red social, aunque es poco probable.

Desde un rincón, como suele ser habitual y mientras saboreo un café, observo cómo funciona la vida, discreto, desde el silencio del anonimato… ¿Y por qué? Es sencillo, no llevamos uniforme, ni nada que nos identifique, claro.

Sí, así que como somos muchos de nosotros. Nadie sabe dónde estamos en casa momento, nadie sabe quienes somos al entrar por la puerta, nadie sabe si escribimos un artículo o si estamos jugando, que es lo mucha gente piensa al verte con un portátil en una cafetería, claro.

Paseo por las calles, descubro lentamente las ciudades. Me pierdo entre callejuelas, y decoro kilómetros por el mundo rural. Subo montañas, me pierdo entre sus valles y hag