Uno, dos y tres mundos.

Dicen que en la vida hay dos realidades, la del mundo conocido y la del mundo virtual.

Desde que empezó todo esto, no ha pasado un solo día en el que no haya visitado Internet para ver cómo evoluciona, aprender a entenderlo y descubrir sus secretos.

Pero al igual que ha pasado desde el origen de los tiempos, la mano del hombre lo ha contaminado de nosotros mismos.

Son las 19h, las calles están desiertas y la gente en sus casas, supongo. Apenas puedo distinguir alguna silueta en el horizonte, es el momento de un último café para terminar esta húmeda tarde de domingo y empezar una nueva semana, mes y casi año.

Tras muchos meses de luz y calor, la oscuridad de la noche ha terminado por instalarse. Ha llegado la lluvia acompañada de intenso frío y gélidos vientos.

El manto de estrellas ha sucumbido a la niebla, la Luna ha perdido su esplendor, el invierno ya está aquí.

Las voces se suceden, se confunden, se entremezclan sin orden, un puñado de individuos conversan alrededor de una gran mesa.

Hoy, es uno de esos días en los que apenas levanto la mirada del suelo. No quiero ver a nadie, tan sólo pasar inadvertido y caer intencionadamente al abismo de mis más profundos e inquietantes pensamientos.

Año 2014, el mundo sigue igual. Han pasado de vivir una gran mentira a colonizar la Era Digital para trasladar allí la misma hipocresía, las mismas mentiras, la misma sumisión ante el Poder disfrazado de “Elegidos por el Pueblo”.

Desde hace más de 500 años, nada ha cambiado. Los más fuertes someten a los débiles, los amaestran para que no alcen la mirada y los sangran para saciar sus ansias de poder.

Han cambiado uniformes por corbatas, recaudadores despiadados por organismos públicos con el mismo fin, esclavitud por anuncios en los que la palabra Libertad, se ha prostituido.

Pero no importa, nadie lo va a cambiar porque a nadie le interesa hacerlo. El Sistema está asumido por la gran mayoría, no vale la pena el esfuerzo.

El café tiene un sabor extraño, aunque es algo que tenía muy claro antes de pedirlo. Cada vez que baja rápidamente la presión atmosférica, el negro brebaje altera sus características finales.

Sigo perdido en curiosas reflexiones y una vez más, recuerdo a todas esas personas que en algún momento me dijeron “No soy de esta época, siento que estoy fuera de lugar, creo que soy parte del pasado”.

¿Os ha pasado? ¿Lo habéis sentido también? ¿Se lo habéis contado a alguien más?

Ni el mundo real, ni el recién conquistado mundo virtual. Existe un tercer lugar, perdido como un oscuro secreto.

Como muchos de vosotros sabréis, he pasado toda la vida viajando, de un lugar a otro, descubriendo mil y un destino, pero siempre en caminos perdidos, senderos abandonados, parajes llenos de Historia y que de alguna forma que no puedo explicar con claridad, me hacen sentir parte de ella, como si de alguna manera, hubiese estado allí, pero en otra época. En un pasado lejano.

Y es en ese pasado en don