Y cuando llegues al fondo…

Existe un lugar, impregnado de tristeza.

Un lugar, sumido en la más intensa oscuridad.

Un lugar, del que rara vez se puede salir.

Dice quien estuvo allí, que el tiempo dejó de contar,

que el pasado se tornó presente y que el futuro, dejó de existir.

Os podrán contar historias increíbles, difíciles de creer,

unas veces convincentes, las otras… solo eso, historias.

Pero justo en ese preciso instante, una sonrisa se escapa de nuestro control,

una lágrima descontrolada se precipita por nuestro rostro y un sentimiento de satisfacción nos recuerda que una vez, o quizá mil, nos vimos atrapados en aquel pozo, que cuando tuvimos el valor de alzar nuestra mirada aquella tenue luz nos mostró una posibilidad de seguir viviendo y que esas manos que contemplamos se agarraron a la vida para como bien dijo alguien, escalar, escalar y escalar…pero sólo hacia arriba.

Nosotros dirigimos nuestro destino, 

nosotros damos la importancia que merecen las cosas y 

nosotros decidimos vivir hoy, en presente e iluminando aquel lugar con toda nuestra luz interior.

Raúl Díaz