Tras las llamas… El silencio

Son las 07h, el sol ha empezado a colarse por mi ventana y una llamada perdida me avisa de que es la hora, vamos a partir…

Han pasado ya varias semanas y sigo sin hacerme a la idea, bueno, quizá me niegue a ello. Perdidas en el silencio, las miles de noticias sobre lo sucedido han sucumbido, ya nadie habla de ello ¿o si?

Siendo todavía un niño, recuerdo la primera vez que vi un letrero de lo más curioso “El Oro“, una pequeña aldea que daba la bienvenida a un paraje sin igual.

Casi 20 kms después, un nuevo cartel daba la bienvenida esta vez a otra pequeña población llamada “Cortes de Pallás” en donde el camino parecía terminar, para dar  pie años después, a lo que sería  una gran aventura…

Caminos estrellados, senderos interminables, fauna y flora en estado puro, sensaciones inolvidables y cientos de acampadas bajo mantos estrellados, cielos relampagueantes, fríos gélidos y vientos de los más intimidatorios…ufff.

Casi 20 años visitando estas bellas y todavía salvajes montañas y disfrutando de lo mejor de la naturaleza…

Una vez más, despojado de reloj, habiendo descargado las fotos que durante el camino he ido haciendo y sin saber si era la cámara o mis ojos los que se empañaban con tan grotesco espectáculo, llega el momento de compartir una vez más, lo que se esconde en este recóndito lugar.

Vivimos en una sociedad en la que todo gira en torno a unos metros de hormigón, a los que llamamos hogar y que en un momento dado, podemos substituir por otro lugar, pero no siempre fue así.

Durante milenios, el ser humano habitó en plena naturaleza, aprovechando los recursos que le brindaba y que ahora, transformada en atracción turística, queda desterrada al olvido cuando el fuego, nuestro eterno aliado, ha barrido todo síntoma de vida en ella.

Alzo la mirada y doy gracias porque mi punto de partida, ese pueblecito que tantas veces me dio la bienvenida para después verme partir, sigue intacto, aunque afectado el corazón de sus gentes, pero intacto del pasto de las llamas al fin y al cabo.

Hoy, un extraño sentimiento surge del interior, emotivo quizá, del que no piensa abandonar lo que durante tantas veces fue su “hogar” …y una pregunta se puede respirar en el ambiente ¿qué podemos hacer ?

Han pasado unas horas y le damos vueltas y más vueltas a todo… ¿qué pasa ahora? ¿reforestarán los montes? ¿y su fauna? ¿la flora quizá? Decenas de preguntas en busca de respuestas…extensibles quizá a una España que este verano ha perecido bajo una incontrolada lengua de fuego tras la cual siempre está, como no, la mano del hombre.

Raúl Díaz.

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