¿Titulitis?

Cuando todavía no hemos rozado el mediodía y el mercurio sigue trepando por su jaula de cristal, un café y un motivo de conversación pasan a ser los protagonistas de la mañana.

Desde hace mucho tiempo, el tema de la “titulitis” es algo que me ha llevado de cabeza. Pero es ahora, cuando sigo tan de cerca el desarrollo del Social Media en nuestro país, cuando me doy cuenta de en qué está basado todo y de qué manera tan “trepa” se ha institucionalizado.

Si nos centramos en este nuevo sector y lo desmenuzamos cronológicamente, descubrimos que los pilares en los que está basado, dejan mucho que desear.

Hace tan sólo 6 años, una pequeña parte de la población se manejaba en plataformas profesionales como Xing o Linkedin para darse a conocer y hacer negocios, mientras que otra más pequeña todavía, descubría Myspace o Hotmail y empezaba a chatear.

Tiempo después apareció en escena Facebook, siendo mucho más divertido, estático, directo, visual y la gente se lo pasaba mejor. Se producía un éxodo masivo hacia la fiebre del fb, en el cual hoy casi toda la gente que tiene internet, dispone de un perfil (cuenta).

Es en este momento en el que los más espabilados e intrépidos descubren el potencial profesional de las Redes Sociales y toman las riendas de lo que será una carrera imparable hacia su control.

Mientras unos se centran en conocer el funcionamiento de alguna o varias de estas plataformas virtuales, otros se especializan en posicionamiento, blogs, aplicaciones, diseño digital y un sin fin de profesiones que encuentran en este nuevo sector una salida/adaptación profesional o quizá, un filón.

Pero al igual que en la vida real, la mayoría se vuelven unos “trepas” ansiosos de ganar dinero de manera desproporcionada, engañando y estafando a personas que como yo, llegan con las mejores intenciones, cargados de ilusión pero sobre todo, ignorancia.

Lo primero que me enseñaron es que lo gratis es malo y que cuanto más caro me cobrasen, mejor.

Así es como empecé, pagando por una web/blog carísima que tiempo después deseché, descubriendo a su vez cómo una joven y reconocida gurú me había tomado el pelo, además de hacerme perder 6 meses de esperas innecesarias.

Todo un desastre que ahora entiendo como amarga experiencia !!!

Pasada esta primera fase, llegó la hora de montar equipo y lanzar proyecto… Pero la experiencia fue todavía peor y es mejor dejarla en eso, en experiencia no digna de contar, al menos en éste artículo.

Una vez acomodado (virtualmente hablando), observas cómo la gente empieza a compartir conocimientos, primero de forma gratuita para darse a conocer y después cobrando.

Con este caldo de cultivo, son muchos los que se unen al cobro de barbaridades por sus servicios, estafando en la mayoría de los casos a los ingenuos que como un servidor, vuelcan sus ilusiones en la Red.

De repente y sin saber cómo ni por qué, una nueva especie aparece en escena, los “Gurús“. Entre los cuales tenemos a los innatos y los auto proclamados, con un crecimiento desproporcionado de estos últimos respecto a los primeros.

Nuestro caldo, rozando el punto de ebullición, se desborda inundando el panorama con cientos de eventos de Social Media, los cuales destrozan al anterior Networking el cual se suponía ideal para crear nuevas sinergias entre profesionales.

A estas alturas, estos señores del Social Media, provenientes de los más diversos sectores, se creen con el suficiente poder como para marginar, anular e incluso insultar a todo aquel que les haga sombra o quiera destacar en su nuevo territorio, las Redes Sociales.

Así pues, se crea un estado de malestar general que llega incluso al nuevo “cliente” y, digo nuevo, porque es ahora cuando la gente de a pie, los nuevos internautas, utilizan Internet para casi todo, desde consultar, hasta comparar o comprar cualquier tipo de producto o servicio.

Pero volviendo al origen del artículo, vemos que el sentimiento por apropiarnos de lo ajeno lleva a estos señores a crear cursos con nombres imponentes, respaldados por Instituciones, Universidades, Escuelas de Negocio, etc, que ven con ansiedad una nueva fuente de ingresos con la que llenar sus arcas y seguir imponiendo su Sistema de vida, la “titulitis“.

Lamentablemente, nuestro Sistema está basado en ella. Te pasas la vida estudiando y pagando por ello, sales en busca de un trabajo en donde llegar con un papelito en la boca y que dice “sé hacer algo que nada tiene que ver con el puesto a cubrir”.

Y ya no voy a entrar a cuestionar de qué manera se ha conseguido ese papelito, si por méritos propios, haciendo trampas (como muchísima gente) o con una memoria de “copia y pega” y no me saques de ahí porque no sé pensar.

“Quizá a un gran colectivo le puedan molestar mis palabras, pero estoy respaldado por la verdad :-)”

Tengo 39 años y nunca he trabajado de lo que en su día estudié, aunque reconozco que he utilizado muchos de los conocimientos adquiridos para desarrollarme a lo largo de toda mi experiencia profesional y que hoy en día, me centro en aprender lo que realmente me gusta y hace falta.

Soy lo que se denomina, un “Autodidacta“. Algo por lo que no creo que reciba ningún certificado ni título, pero que me sirve para sacar adelante mis proyectos, crear equipos de trabajo junto a otros profesionales y en definitiva, trabajar para vivir de la mejor manera posible.

Y esto es lo que me permite ver desde fuera cómo la gente que se acerca al Social Media, lo primero que encuentra es la creencia de tener que PAGAR PARA OBTENER UN TÍTULO, por una nueva profesión, basada en el uso racional de las herramientas que nos brinda algo como internet.

Insisto en que entiendo que alguien pueda cobrar por unos servicios o una experiencia adquirida, como es mi caso, pero de ahí a que sólo puedas trabajar si pasas por el aro de la institucionalización previo pago, ¡¡¡NO!!!

Así que a fecha de hoy, cuando la gente me pregunta por cursos de alto nivel en Social Media y todas sus extensiones, no puedo evitar sonreír con ironía.

Es la educación que recibimos la que nos hace pensar así, no puedo culpar a nadie.

Volvemos a la exclusión social y privatización de oportunidades para el que no pueda pagar por un título que mañana, debido a la contínua evolución de Internet, sólo sirva como base de “algo“.

Raúl Díaz.