San José & San José

Tras una noche de lo más estrellada y un puñado de horas para descansar, amanece más temprano de lo habitual.

Hoy es un día de esos que, además de festivo, llaman especial.

Existe un lugar, situado en un pequeño país llamado España, en el que la celebración es doble.

Por un lado se celebra el día del Padre, San José y por el otro, se dan por finalizadas las Fallas, al caer la noche, en el que pasto de las llamas, decenas de monumentos de tamaño descomunal se desvanecen devorados por sus propias cenizas.

Hoy en día, aquel estereotipo de familia perfecta que tanto imponía nuestra sociedad, al igual que nuestros queridos monumentos, prácticamente ha desaparecido.

Madres solteras, padres solteros, parejas que se juntan aportando cada uno hijos de otras relaciones, vamos, un sin fin de posibilidades que han dado lugar a una nueva generación en la que nuestro querido San José resulta algo bastante cuestionable.

Y luego están a los que no les dejan serlo, pero esta es otra cuestión…

Así que en realidad, cuando queremos celebrar este día ¿cómo se lo explicamos a los más pequeños?

Y sobre todo ¿quién es más padre? ¿el biológico, el que se ocupa de la educación y manutención, ambos?

Supongo que cada caso es totalmente diferente y que cada uno lo vivirá de manera particular.

Como muchos sabéis, paso gran parte del año viajando y trabajando desde los lugares más diversos, aunque en la mayoría de los casos, desde cafeterías, en donde acompañado de un brebaje mágico conocido como el oro negro (café) soy testigo accidental de miles de conversaciones ajenas.

A primera hora del día, son las mamás y papás que tras dejar a los “nanos” en el cole, se juntan en grupitos para hablar de sus problemas de pareja o de las malas relaciones son sus ex.

Es triste, pero compartir los trapos sucios de tu casa con gente que prácticamente no conoces, ya es algo habitual.

Así que después de muchos cafés, sólo he sacado una conclusión, los niños juegan el papel de moneda de cambio, siempre hay uno de los dos a los que les da igual su felicidades, educación y salud mental, porque sí, acaban totalmente desorientados, se vuelven agresivos en muchos casos y el fracaso escolar es una constante.

Pienso también que hay demasiada rabia adulta, mucho rencor y leyes nada justas. El dinero suele estar siempre por medio en la mayoría de las riñas y claro, el que más tiene, hace que la balanza de la ley se incline a su favor (bienvenidos a España).

Conciencia, es lo único que no nos enseñaron en el cole y que ahora tanta falta nos hace.

En 20 ó 30 años todos nosotros estaremos en manos de nuestros hijos y entonces recordaremos lo que un día sembramos y por qué.

Día del Padre, Día de la Madre… ¿y cuándo es el día de hacer bien las cosas?

Raúl Díaz

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