Nuestra energía

Ya metidos en pleno mes de enero y con la resaca de unas extrañas Navidades marcadas por la situación económica actual, retomamos las riendas de nuestras vidas con unas supuestas energías renovadas.

Como cada día, una extraña atracción nos lleva a los lugares más insospechados en busca de un buen café, unos minutos de desconexión y quizá, alguna conversación con personas totalmente desconocidas (es lo que tiene viajar).

Hoy nos hemos dejado caer en el Hogar del Jubilado de Godelleta, un municipio con cerca de 2000 habitantes y que dista 30 km de la ciudad del Túria (Valencia).

Como en tantas otras ocasiones, D. Miguel Coret (gerente) nos recibe con una sonrisa, un buenos días y nuestro café ya en marcha (muy bueno, por cierto)…Así da gusto !!!

A partir de este momento, los periódicos pasan a ser los protagonistas del lugar y motivo principal de conversación de los presentes.

Ya acomodado y sumergido en interesantes tertulias, son muchas las preguntas que se pasan por mi cabeza, desde las diferentes maneras de interpretar una misma “noticia“, hasta cómo estas experimentadas personas, las relacionan con acontecimientos de su juventud…llegando incluso a asustar en algunos casos.

Por nuestra parte y pese a todo, seguimos empeñados en mantener una actitud positiva, sacar energía de donde haga falta y buscar un hueco en el mercado, que nos permita vivir dignamente.

Y yo pienso:

“si somos capaces de estimularnos cada fin de año, con miles de promesas que cumplir y objetivos que lograr ¿por qué no mantenemos esa actitud durante todo el año? ¿por qué no aguantamos esa energía en un nivel óptimo que nos mantenga activos permanentemente?“

Es curioso, pero todos y cada uno de nosotros, tenemos tanta fuerza interior que podríamos lograr cosas increíbles…pero unos lo desconocen y otros no tienen motivación, toda una lástima.

Así que, uno de los primeros pasos que todos deberíamos dar, es conocernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, qué es lo que queremos, qué es lo que tenemos y cómo podemos emplear todo nuestro potencial en hacer cosas buenas, que nos aporten sustento económico y que además beneficien a los que nos rodean…

Eso sí, existe un lugar, en el que el viento dejará de soplar, no sentiremos calor ni frío, simplemente silencio, paz, tranquilidad y armonía…

Pero hasta que no logremos encontrarlo, todo lo demás será seguir batallando, desgastarnos y al final, perdernos.

Ese lugar está en nuestro interior, en lo más profundo de nosotros mismos…

¿Piensas que vale la pena intentarlo o prefieres seguir siendo un ratoncito en busca de queso?

Raúl Díaz.