¿Mostrar o demostrar?

Son muchas las ocasiones en las que esta misma pregunta se cruza en mi camino. Curioso, pero la vida o quizá la gente, es cada vez más competitiva.

Dentro de la competencia, algunas personas pueden llegar a ser despiadadas y utilizar todas las herramientas a su alcance para lograr, eso sí con malas artes, hacerse un hueco en el mercado a base de pisotear al resto de “colegas” de profesión.

Cuando el mercurio apenas alcanza los 4 grados y el cielo ha sido invadido por un ejército de negras y amenazantes nubes, el intenso aroma del café suspendido en el ambiente nos recuerda que estamos a salvo, tras el inmenso cristal de una de esas cafeterías que durante años, ha sido testigo de mis escritos.

Nos encontramos en el área de servicio de Godelleta (Valencia) en donde decoración del local y sus tonos suaves color ámbar, ofrecen esa sensación acogedora que sólo la madera es capaz de ofrecer.

Influenciado por ese brusco contraste que sufre nuestra ventana, entre el gélido frío del exterior y la agradable temperatura del interior, no puedo evitar trasladar tan curiosa escena al lado profesional, en donde ahora como fotógrafo, me enfrento a un mar de lo más saturado y en el que una vez más, encontramos toda clase de actores.

Dejando a un lado el tema de la titulitis a la que en su momento ya dediqué unas palabras en el artículo “Titulitis”, nos centramos en cómo darnos a conocer, cómo vendernos una vez más y tal cual he titulado este artículo, en si debemos mostrar nuestro trabajo o demostrar que sabemos simplemente, hacer una foto.

A fecha de hoy, la fotografía ha sufrido un giro espectacular pasando a estar al alcance de todo el mundo, sobre todo cuando hablamos de dispositivos móviles. ¿Pero esto nos licencia como nuevos fotografos?

Basta con navegar unas horas por las Redes Sociales para descubrir fotos de lo más originales, imágenes manipuladas a base de filtros de app´s y trabajos, siendo estos últimos obra una vez más de personas que aplican sus conocimientos, sus capacidades y su toque personal a eso de la fotografía.

Conociendo estos 3 grupos y pasando a mi opinión personal, pienso que la fotografía (y como he leído en algún blog) no es una competición. Por lo tanto, es algo que mostrar al mundo, a ese gran público que desea una y otra vez ser cautivado con nuestra pasión, con nuestra capacidad de transmitir y con nuestro don para hacer sentir.

Raúl Díaz