Los Pilares del amor

Como ya va siendo habitual cada domingo, el primer café va seguido de un paseo de dos km hasta el pueblo y un segundo café acompañado de unos minutos de profunda reflexión.

No busco que sea una costumbre ni un hábito riguroso, simplemente sucede así y yo me dejo llevar.

Es curioso cómo, cada vez que abordo un tema y escribo sobre él, doy por zanjada alguna cuestión concreta. Simplemente dejo de pensar en ello.

Pero hay algo que desde siempre me ha inquietado y al cual no logro encontrar explicación ¿por qué nos complicamos tanto la vida por intentar no estar solos?

Desde muy jóvenes, nos educan para que encontremos una pareja, tengamos una relación estable y sigamos unos Estereotipos marcados por una Sociedad en mi opinión, obsoleta.

Los tiempos han cambiado y nuestra facilidad para conocer a gente también, ya no del mismo pueblo o ciudad, sino de otros países o continentes incluso.

Consumimos nuestra adolescencia experimentando sentimientos totalmente confusos. Buscamos la pureza, pero no queremos compromiso, buscamos el amor, pero evitamos las ataduras, prometemos amor eterno, pero en la mayor parte de las ocasiones a la persona equivocada.

Hace tan sólo unos días mientras conversaba con Beatriz Gorospe, directora de Encuentros Jader Fuengirola, llegábamos a la conclusión de que este tipo de negocioshabían pasado a ser una importante herramienta a modo de barómetro social en el que debíamos aprender a mirarnos de forma muy diferente a como hasta la fecha lo habíamos hecho.

La mayoría de nosotros tenemos una cierta educación, unos básica, otros con estudios medios o superiores y otros, seguiremos estudiando toda nuestra vida con tal de estar siempre “actualizados“.

Pero no importa lo que sepamos o creamos saber, lo realmente sorprendente es que “Nadie nos enseña a conocernos a nosotros mismos, aceptar que no todos somos iguales ni queremos las mismas cosas, que nuestro comportamiento varía constantemente dependiendo de todo lo que nos rodea, de cómo nos sintamos en cada momento y de que en definitiva, el Instinto, eso que la mayoría hemos dejado en el pasado, es indispensable para seguir viviendo.

Entramos en una nueva Sociedad en la que las relaciones “Para toda la vida” están en extinción, en la que la gente no se soporta y en la que el dinero, por mucho que no queramos reconocerlo, es la base del amor.

Desde que la Economía de muchas familias se ha visto tocada, las discusiones, cambios de humor y problemas han derivado en miles de Separaciones, Divorcios, reagrupamientos familiares y sobre todo, Miedo!

Soltero, soñador, lleno de ilusión, de mediana edad y con toda una vida por delante, pero… ¿tienes dinero para iniciar algo?

Sigue vigente aquello de que… ¿Tanto tienes, tanto vales?

Recuerdo cuando mi madre contaba cómo paseaba y hablaba durante horas con mi padre, sin gastar un solo céntimo y sin tener un lugar donde ir. Eran tiempos difíciles, se trabaja para comer y tener un techo donde dormir.

Aquellas Relaciones estaban basadas en Valores, en Sentimientos y en el Amor Verdadero. Hoy en día, aunque viven ca