Llegó el final

Hace tan solo unas horas que amaneció, el frío de la noche pasada, todavía está presente en algunas calles de la ciudad, se resiste a dejarnos. El sol se apresura por tomar una posición dominante, pero como ayer mismo sentía, algo ha cambiado.

Hemos roto nuestra rutina, marcada por un caluroso verano que ha hecho mella en nuestra vitalidad, cambiando nuestros pasos y llevándonos a abrir nuevas y diferentes puertas.

Entramos en una cafetería en donde volvemos a ser forasteros, en donde desconocen nuestro nombre, nuestros gustos, nuestra procedencia… y pedimos un café con hielo, por costumbre.

Cierro los ojos en un intento desesperado de conservar lo que he sentido al salir a la calle hace tan solo unos minutos, cuando el frescor del que me había protegido durante la noche, se estrellaba contra mi cuerpo y un escalofrío me hacía sentir aun más, esa sensación de que algo inesperado me depara el destino.

Cierro los ojos y siento paz, equilibrio, armonía y cómo el tiempo se detiene una vez más, en este preciso instante…

Han pasado las semanas estivales y, como cada año, hacemos balance de lo que ha sido para nosotros el verano, de cómo lo hemos vivido, de cómo lo hemos sentido.

En un intento desesperado por conservar vivos los recuerdos, nuestra mirada se empaña, un sentimiento de tristeza nos inunda y la realidad nos avisa de que ya es pasado, una vez más.

A lo largo de unos meses, hemos viajado como grandes aventureros, descubierto bellos valles y montañas infinitas, conocido nuevas gentes y culturas, colonizado pedacitos de tierra en donde reposábamos al llegar la noche, para al amanecer, proseguir con nuestra empresa.

A lo largo de semanas, nuestro corazón ha sido el protagonista, golpeando con fuerza por miles de emociones vividas, en las que el amor, el dolor y la pasión han sido las protagonistas.

Una vez más, nos sentimos más vivos que nunca, pero es hora de volver a ponerse en pie y proseguir, quizá con más fuerza que nunca y paso firme, nuestro camino.

Volvemos a casa con un extraño sabor de boca, entre dulce y amargo, entre los sueños y la realidad, entre el pasado y el futuro.

Una vez más, decididos y seguros de nosotros mismos, abrimos la puerta de nuestro despacho, encendemos las luces, damos un paso al frente y nos sumergimos en lo que será un año de lo más intenso.

Es hora de crear, es hora de materializar proyectos, es hora de hacer realidad nuestros sueños y mostrarlos al mundo.

Raúl Díaz.