La segunda costilla

Tras una reconfortante noche en la que mi mente se dejaba atrapar por el mágico mundo de los sueños, un fresco y otoñal amanecer sorprendía a esta mañana de domingo.

Cuando todavía las calles se desperezan y a modo de espectador de pérdida mirada, mi presencia en un lugar tan diferente como inesperado, me sorprende lejos de casa.

Hace ya unos minutos que la cucharilla que acompaña al café, da vueltas y más vueltas intentando disolver sin éxito, un azucarillo tardío, derramado sobre el hielo… Oro negro, oro amargo.

Como suele pasar en la mayoría de las cafeterías de nuestro país, la gente se autoproclama como experta en los temas del día publicados minutos antes por los medios de comunicación.

Vaya! El azúcar se resiste, el limón empieza a sumergirse y el hielo lucha por no desaparecer… Amargo será definitivamente este café.

Las conversaciones cruzadas entre las mesas y un denominador común, hoy toca hablar de Águilas Gigantes, de su supuesta extinción y de todas las fechorías que a este depredador se le puedan atribuir (somos así de básicos).

Haciendo una rápida incursión en San Google, me documento rápidamente sobre el tema en cuestión. Una vez más, la mano del hombre está detrás de que el último ave de esta especie respirase por última vez.

Vivimos en un mundo voraz en donde hay personas que siguen haciendo experimentos sociológicos, en donde se pone a prueba al conjunto ante situaciones curiosas, en donde se demuestra una vez más, que el animal herido es excluido rápidamente de la manada y, que el grupo al unísono, pierde todos sus valores en cuestión de segundos para aplastar todo aquello que se convierta en un lastre…

Somos así, está en nuestra naturaleza destructiva.

Y como tal, hoy me siento así. Tres días arrastrando una lesión de talón, que me ha llevado al extremo de no poder andar y un sentimiento tan extraño que me ha hecho estremecer al plantearme ciertas cuestiones como…

¿Hasta qué punto me puede limitar una lesión? ¿Debo dar un giro provisional a mis actividades para no quedar bloqueado? ¿Guardo reposo y dejo pasar el tiempo?

Pero no puedo evitarlo y mi reflexión va mucho más allá. Pienso en todas esas personas cuyas vidas se ven afectadas por motivos tan variados como minusvalías, enfermedades, accidentes, etc.

Miro a través de la cristalera de esta acogedora cafetería e intento imaginar cómo serán sus vidas, cuánto esfuerzo invierten en recuperación y superación, cómo pueden hacerlo compatible con una vida mejor. Pienso tantas cosas que acabo asustándome al descubrir una Sociedad con tantos problemas y tan dejada de aquellos en los que hemos depositado nuestra esperanza, nuestra confianza e incluso nuestra Fe.

Una vez escuché decir que no hay que criticar al Sistema, sino complementarlo con nuestro esfuerzo allí donde éste no llegue. Asociaciones, Plataformas, Agrupaciones y un largo etc. de formas definidas de personas, que bajo una misma causa unen sus esfuerzos para lograr una mejor calidad de vida y soluciones para un mejor día a día. Ésta es nuestra realidad.

Como algunos de vosotros sabéis, vivo a unos kilómetros de la ciudad, a cierta altura respecto al nivel del mar y desde donde cada ma