¿Facebook?

Hace ya un rato que vemos como nuestro café va desapareciendo sorbo tras sorbo. Es un día extraño, algo nos inquieta de forma especial, en forma de temor.

La noche fue especialmente calurosa, una cena ligera, una larga caminata por la “ruta del colesterol”, una deliciosa horchata valenciana como premio y un mercurio que se quedó estancado en los 30ºC, ufff…

Son las 01:11h, el móvil suena, acabo de recibir una notificación “Raúl !!! Me han bloqueado el face”

Durante unos instantes, el mundo se detiene y una sola pregunta sale de mi: Sonia ¿qué ha pasado?

Es cierto que una gran parte de la población utiliza este tipo de “Plataformas” de manera habitual, siendo millones los usuarios a nivel mundial. Pese a esto, sólo una pequeña parte de ellos han consultado en alguna ocasión las “condiciones de uso” (pienso que menos del 1%).

Un punto interesante y en el que nadie piensa es que cuando estamos utilizando una cuenta “gratuita” estamos totalmente “vendidos“, es decir, somos vulnerables a perderla en cualquier momento por el motivo que sea.

En la Red solemos encontrar todo tipo de “fauna“, desde “Trolls” hasta “amigos” que a la mínima utilizan herramientas de denuncia para hacer daño. El problema es que estamos indefensos y que la única opción que nos da el “sistema” es escribir un mail a la “Plataforma” que toque, indicando que no podemos acceder a nuestra cuenta.

Por norma general, la “Plataforma” se adelanta a nosotros indicando que hemos sido denunciados por “alguien” que goza de total inmunidad (sin comentarios al respecto).

Netiqueta y rezar (si sabemos) nuestras únicas opciones de perdurar en las Redes sin que alguien que se aburre, nos de un buen susto.

Este ha sido el caso de mi amiga Sonia Pascual, una persona bastante activa en Facebook y cuya cuenta ha sido bloqueada por la denuncia anónima de alguno de sus “amigos“.

Esta situación no me es desconocida, puesto que la he experimentado en dos ocasiones. El motivo fue solicitar “amistad” a personas con las que había coincidido previamente en algún hilo de conversación e intercambiado palabras en un ambiente de lo más cordial (sin comentarios al respecto).

La lista de conocidos que han pasado por situaciones similares es interminable, pero ¿qué pasa con los que utilizamos las Redes de manera profesional?

Pues en mi caso, no sé rezar… Así que cada uno con su conciencia.

Un saludo

Raúl Díaz.