Esencias…

Tras una noche en la que un cachorro canino disfrutó de su primera “escapada” de casa, y dormir ha sido lo que menos hemos hecho los vecinos de la urbanización en donde resido, es hora de café.

Un paseo de 10 min. para llegar hasta el pueblo, tres cuartos de hora de recorrido de bus para hacerlo hasta el corazón de la ciudad del Turia (Valencia) …decidimos hacer nuestra primera parada técnica, en una curiosa y desconocida cafetería para muchos, pero todo un clásico para generaciones de valencianos, porque… ¿quién no conoce el “Trina“?

Situada en plena Gran Vía Ramón y Cajal, justo en medio de sus jardines, será hoy y por un buen rato, nuestro despacho improvisado.

Cuando todavía faltan unos minutos para las once de la mañana y nuestra agenda reclama atención, decenas de blancas anotaciones invaden nuestro pequeño escritorio, destacando resplandecientes sobre el fondo roble del salón.

Centrados ya, en lo nuestro, hacemos balance de todo lo acontecido durante estas últimas semanas, en lo que a nuestros proyectos se refiere y descubrimos sorprendidos que la ilusión, la esperanza y las ganas de emprender, han tocado a muchos de nuestros amigos y “colegas“.

Supongo que mis palabras pueden resultar confusas para muchos, pero cuando tienes ganas de hacer cosas nuevas y “proyecto” es el denominador común para la gente que te rodea, colaborar, trabajar en equipo y sentir que estás vivo, es lo más gratificante que te puede pasar.

Volvemos pues a las reuniones de negocios, a los acuerdos de colaboración, a los eventos de Networking, a las quedadas, a los días de 48h, a la superación de obstáculos (hay quien los llama problemas) y en definitiva…al camino hacia el éxito.

No importa el sector profesional al que pertenezcamos, tampoco el sexo, la religión, el color de la piel o la ideología política… lo que más nos importa es llegar a casa felices de saber que lo hemos hecho lo mejor posible, que mañana tendremos la oportunidad de seguir aprendiendo, y de que una vez más lo último que haremos antes de sumergirnos en el mundo de los sueños, es sonreír.

Estas palabras están dedicadas a toda esa gente que sigue a mi lado durante estos tiempos difíciles, y a todos aquellos que siguen creyendo en la confianza, la lealtad, la sinceridad, la humildad y todos esos valores que están cayendo en el olvido.

Es hora de levar anclas y zarpar.

Raúl Díaz.