Emprendiendo

Desde hace unos minutos y como suele pasar después del horario de comidas, la gente ha desaparecido casi por completo de las calles.

Hace días que seguimos atentos la evolución del tiempo, el calor es constante, la humedad relativa muy alta y el mercurio empieza a sentirse cómodo cerca de los 38ºC en la costa mediterránea.

Una vez más, nos despojamos de un reloj que pesa más que de costumbre, guardamos las gafas de sol que hace tan solo unos instantes nos protegían de tan cegadora luz diurna y tomamos asiento en el que será nuestro despacho improvisado.

Con un simple gesto, nuestro ya habitual camarero nos despacha un café bien cargado (expresso) acompañado por un vaso de hielo decorado a su vez por ese toque ácido que tan sólo el limón puede dar.

Hace ya unos días que le damos vueltas a una serie de ideas, queremos empezar a desarrollarlas y no sabemos cómo hacerlo.

Como suele pasar, nuestra mente no está acostumbrada a trabajar de forma ordenada y centrarse en lo que sí importa, dejar a un lado o incluso eliminar todo ese contenido que no hace más que molestar ocupando espacio y permitirnos sacarle el máximo partido a esa masa desconocida llamada cerebro.

Decididos a dar el paso, vamos a elaborar una lista lo más organizada posible de cómo emprender, qué herramientas tenemos a nuestro alcance, cuál es nuestro potencial y sobre todo, cómo desarrollar lo que puede ser una “idea” genial o un “sueño” para transformarlo en realidad.

Así que empezaremos por conocer qué es lo que tenemos, y como siempre hemos hecho, ir a preguntar a los profesionales todo lo que no sabemos.

Es hora de lanzarse e ir compartiendo todas nuestras vivencias, tropiezos y logros.

A partir de hoy, formamos parte de una expedición, en la que entre todos forjaremos nuestra propia aventura.

Es hora de emprender !!!

Raúl Díaz.