Educación, Respeto y Criterio

Tras haber caído en la reconfortante costumbre de hacer fotografías al amanecer, he vuelto a salir corriendo de la casa para tener una mejor panorámica del horizonte y lograr inmortalizar ese instante.

Tenemos 1ºC, hace mucho frío.

Por tercera noche consecutiva, la temperatura ha caído en picado, el Mercurio se ha acomodado en los cero grados centígrados y un fino manto de escarcha me acompaña, en ese primer paseo hasta el pueblo, en busca de un buen café, en donde Rosario (Bar Musical).

15 minutos de frío intenso, capaces de aclarar la mente hasta sus confines más inexplorados y en los que la Naturaleza se muestra ante ti, esplendorosa, a cada paso.

Sábado 30 de noviembre de 2013, es día de Mercado. La gente del lugar llena la cafetería y el murmullo es constante.

Inevitablemente y como cada día, un grupo de personas comenta las Noticias tan positivas con las que nos bombardean los Medios de Comunicación. Es lamentable, juzgan carentes de información.

En esta ocasión, no puedo resistir más y espero el momento adecuado para intervenir en el debate. Estoy tan desconcertado, que dar un nuevo punto de vista a una conversación tan viciada, lo considero casi imprescindible.

Para mi sorpresa y mientras el grupo respeta mi turno de palabra, una señora me interrumpe constantemente y dirige hacia mi persona con aires de superioridad, alardeando de una actitud cerril y carente de educación, en la que no permite que la contradigan.

A fecha de hoy, la Comunicación es algo que practico a diario. Pienso que lo más importante que hay, ante un conflicto, es mostrar educación y respeto, escuchar todos los puntos de vista para posteriormente, analizar y establecer un criterio propio.

Pero no, en esta ocasión me encuentro ante una persona prepotente y cerril.

¡¡¡Lamentable!!!

Dicen que una retirada a tiempo puede ser la mejor estrategia, algo que en el caso de hoy y por segunda ocasión en el último mes, me he visto obligado a practicar.

También dicen que no hay dos sin tres, pero creo que eso tampoco va conmigo, he cubierto el cupo de intervenciones donde no me han invitado.

Pero hay un detalle que llama mi atención por encima de todo, y es que esta persona, de unos 45 años, era la más joven del grupo, con diferencia.

Debemos aprender más de nuestros mayores, de su experiencia en la vida y de su sabiduría.

Una vez más, pienso que no se puede “discutir con una oveja” por mucho que lo intentes, porque quien al final se equivoca, eres tú.

Desde este espacio, insisto en mi respeto hacia la gente de esta pequeña población, de la cual estoy aprendiendo tanto e invito a que todos escuchemos un poco más, seamos educados y evitemos imponer criterios basados en la carencia de información. Y NUNCA mostr