Desde la Séptima…

A medida que pasa el tiempo y la actividad se va haciendo cada vez más intensa, el uso de una agenda pasa a modo “obligatorio”.

Independientemente del formato, vamos rellenando cada hueco con sumo cuidado para no perder ni un solo minuto…como dicen, “el tiempo es oro”.

Pasada la media noche, salimos en busca de algo fresco que alivie la sed acumulada por las horas de calor. Pese al aire acondicionado, sentimos la proximidad del mar que acaricia la costa valenciana.

La actividad ha bajado, la gente reposa en sus habitaciones y el personal del lugar sigue con su rutina en el turno de noche…Pero no, no estamos en un hotel, sino en el Hospital La Fe, en la séptima planta y en donde hemos decidido pasar la noche como acompañantes de un familiar.

Es 20 de diciembre de 2014, pero no se respira la Navidad.

Una bolsa de basura, un calzado fresquito pero un tanto inseguro y una acera irregular, transforman lo que es un simple paseo de unos minutos en una pesadilla nada agradable, caída con rotura de tríceps. Juasss !!!

Ya de madrugada, totalmente desvelado y con la nariz pegada en la cristalera que me separa del exterior, miro detenidamente la noche como si quisiera encontrar algo que llamase mi atención. Pero no, lo que me inquieta no está fuera, sino en la situación vivida, en ver cómo tu agenda se detiene y pierde su sentido, en sentir que al final y por fuerza mayor, nuestro camino puede detenerse por unos instantes, días e incluso semanas.

Unas monedas rompen el silencio, necesito algo fresquito, hay que despejarse.

Y es con este gesto cuando una sonrisa se me escapa, cuando un pensamiento cruza como estrella fugaz ante mi, cuando tantos recuerdos se funden en uno solo, cuando una vez más concluyo en que si queremos ver la cruda realidad de la vida, si queremos dejar de quejarnos por todo, si queremos sentir lo que es “no poder” de verdad, tan solo hay que acercarse a uno de los muchos Hospitales que tenemos en el planeta para despejar cualquier duda de lo que podemos ser y hacer cada día mientras el destino juega a nuestro favor.

La decisión es tuya ¿O lo echamos a suertes?

Un saludo

Raúl Díaz.