¿Cómo llamarlo?

Rozando el ecuador de la jornada, en el que una sensación ya conocida nos indica que es la hora de hacer una parada para comer, una notificación procedente de nuestra cuenta del facebook, llama nuestra atención.

Hace ya unos meses que decidimos dejar a un lado el desgaste que las decenas de eventos a los que acudíamos religiosamente nos producía.

Primero fueron los de Networking, en los que se daban cita profesionales de diversos sectores, que  superando la timidez del principio, se lanzaban  a promocionarse a base de ponencias, tarjetas de visita y horas de conversación.

Después, sin saber cómo ni porqué, pasaron a llamarse de “Social Media“, en los que Internet y sus infinitas posibilidades eran las protagonistas y en los que el Networking se quedaba en último plano.

A medida que pasaban los meses, el número de eventos se iba intensificando de tal manera, que no había semana que nuestro nombre no apareciese en alguna lista de invitados…llegando a tener una actividad frenética pasando a formar parte de los “habituales” con los que sueles encontrarte siempre.

En este punto ya nos sentíamos como parte de una gran familia.

Durante todo este periodo, han sido muchas las personas a las que he tenido el gusto de conocer y asesorar para optimizar así su tiempo en la Red y manejar las herramientas disponibles de forma más adecuada.

Cierto es también que, como ya estoy cansado de advertir, la Red está plagada de envidia, mentiras, falsos perfiles, y en definitiva, personas que están más pendientes de lo que hace el prójimo que de sí mismas.

Pero ahora, tras unos meses de aparente inactividad en la que hemos disfrutado de una cierta tranquilidad, hemos vuelto a despertar a la fiera.

Son muchas las empresas que ofrecen cursos formativos de todo tipo y nivel, las que te enseñan y te ayudan, las que te preparan para comerte el mundo…pero desconozco ( hablando en tercera persona) si alguna de ellas te advierte de la envidia que puedes llegar a provocar y del daño que ciertas personas pueden llegar a hacerte, atacando sobre todo a tu “reputación” (conocida como reputación web) sea la que sea.

En más de una ocasión he tocado este tema, he visto como profesionales y no tan profesionales invertían más tiempo en desprestigiar a otros compañeros que en trabajar como toca y preocuparse de sus asuntos.

Está claro que nos manejamos en un mundo cada vez más competitivo, pero hay mercado para todos, no sólo para los que van de “Estrellas mediáticas 2.0” (y no generalizo, pero suele coincidir) sino también para los que empiezan, para los emprendedores, para todos.

A lo largo de la jornada de hoy, tras publicar un puñado de recuerdos a modo de fotografías y conversar con aquellos que se han lanzado a comentarlas, “alguien” de este tipo de “Círculos Elitistas” nos ha honrado insultando a los integrantes de uno de los hilos de conversación.

Ni educación, ni respeto, ni tan siquiera conocimiento personal de ninguno de los participantes.

Soy partidario de la conversación, del intercambio de opiniones, de razonar ante un conflicto, pero sólo en el caso de ser personas respetuosas y con cierto nivel de educación (y no hablamos de estudios o cultura).