A un solo click…

Hace tiempo que dejé de mirar el reloj, las horas se consumen y el paso del tiempo, carece de importancia.

Alcanzada la media tarde, miro con detenimiento y curiosidad las letras doradas que decoran mi taza, hasta lograr evadirme de esta acogedora cafetería…simplemente, ya no estoy.

Durante años he escuchado a la gente, una y otra vez, ansiar la perfección en sus mundos inconformistas en los que, desear lo que no se tiene y no disfrutar de aquello que se adquiere, es la tónica.

En mi cabeza miles de comentarios van perdiendo importancia cuando descubro que el mío, mi mundo, es tan perfecto que me sorprende.

Cada mañana al abrir los ojos, decenas de amaneceres decoran mi horizonte, es precioso. Mientras, disfruto de mil desayunos diferentes procedentes de los más sorprendentes rincones del mundo y, veo las noticias repetidas una y otra vez de lo que pasa ahí fuera.

Cuando todavía mi estómago está en plena digestión, una tras otra, cientos de recetas gastronómicas toman forma ante mis ojos…es increíble, con tan sólo un rápido vistazo, me siento saciado.

Ansioso por querer saber más, descubro que todo el mundo se vuelve experto crítico en cosas que desconocen totalmente, desde política hasta soluciones sencillas para los problemas que afectan a la humanidad, ufff, todo el mundo sabe todo, pero triste me siento cuando veo que nadie hace nada o al menos, no lo veo.

Hoy me siento con ganas de descubrir más mundo, la naturaleza me ofrece la oportunidad de descubrir todos sus secretos, decenas de aventureros experimentados están ahí fuera, me tienden la mano, me llevan con ellos…

Mi mundo es perfecto, todo lo que me rodea ha alcanzado la armonía, desde el amanecer hasta bien entrada la noche…incluso la gente con la que intercambio conversaciones de todo tipo.

Hoy he imaginado miles de proyectos con mi buen amigo Enrique Molina, descubriendo nuevos caminos en donde emprender, sería una buena opción de negocio.

Entre café y café, una lluvia de positivismo nos empujaba a no decaer, a ver retos en donde antes habían problemas, a sonreír ante la adversidad y bailar bajo la lluvia…

Pero si hay algo que mejor nos define, es el ritmo frenético, el placer de viajar, el sabor de la aventura y sobre todo, vivir de la forma más intensa cualquier experiencia…como bajar en un andén y sentirse perdida, como nuestra amiga Concepció Gilabert. Y con todo ello, contarnos su historia cargada de sentimiento.

El día es largo y aunque en él disfrutamos y acumulamos la mayor parte de las vivencias, es en la noche cuando todo se transforma, cuando aparece la magia, cuando las sombras nos invitan a cerrar los ojos y dejarnos llevar por los sentidos…de la mano de Magda Muñoz.

Ella, amante incondicional de la luna, vive enamorada de tanta belleza, atrapada en su resplandor, pasando a ser una criatura más de la noche más cerrada, larga e interminable.

Es ahora cuando el agotamiento me hace desfallecer, esa repetida sensación vuelve a sacudirme y me seduce para buscar a mi inseparable Toni Oliver, compañero de comilonas, experto cocinero y compinche en todas y cada una de las celebraciones que se han llevado a cabo en los últimos 6 años.

No puedo