Sierra Nevada

Media tarde, acabamos de entrar en el otoño de 2018 y el cambio de clima ha sido radical, de días soleados y muy calurosos a las primeras lluvias del otoño y empezar a sacar la ropa de abrigo.

Mientras preparo un café, sigo fascinado un capítulo televisivo de MOUNTAIN MEN y no puedo evitar recordar uno de mis viajes a las pistas de Esquí de Sierra Nevada, en Granada, al sur de España.

Son las 21h aproximadamente, estamos a finales de año y el frío todavía no es extremo.

Tras un  viaje de lo más tranquilo, una larga e interminable carretera de montaña nos acerca hasta las pistas de esquí de Sierra Nevada.

Es la primera vez que vengo y la verdad, estoy emocionado. Hace un ratito que hemos hecho una parada técnica para tomar un último café, no muy lejos de aquí, me siento despejado.

Ya en el sitio, damos una vuelta de reconocimiento antes de bajar. Todavía quedan vehículos aparcados, pero muy dispersos.

Vemos un cartel que anuncia instalaciones militares, así que tendremos cuidado. Tras unos minutos decidimos aparcar e instalar nuestro campamento improvisado. Lo bueno de nuestra Tienda de campaña, una Altus Veleta de 3 estaciones y 2 plazas, es que se puede montar sin piquetas. Esto te permite pasar la noche en prácticamente cualquier lugar y olvidarte de lo duro que pueda ser un suelo.

Pero esta vez nos encontramos con un factor con el que no habíamos contado, un viento racheado de lo más molesto. Sabiendo que dormimos sobre asfalto, lo único que se me ocurrió es atar un cordino a la pieza interior y después un par de vientos directamente, al coche.

La verdad es que son esas cosas que te hacen pensar rápido y buscar esas soluciones ingeniosas que formarán de eso que llamamos experiencia.

Y así fue cómo evitamos que se nos volase la tienda mientras la montábamos. Eso y un buen trabajo en equipo, claro.

Al día siguiente y tras el primer café, nos preparamos para hacer una excursión en plan montañeros, pero fue tan rápida que lo único que recuerdo fue la voz de alguien que me, entre resbalón y resbalón me dijo: Si no lleváis Crampones, ya podéis daros la vuelta.

Frustrante, y no solo por no ir bien equipado, sino porque en ese momento no tenía idea de qué eran unos crampones, ji ji.

Pero hay algo que lo cura todo y eso es ir en busca de esas pequeñas tiendas de montaña escondida habitualmente en los barrios antiguos de algunas ciudades. Y esto es lo que hicimos antes de abandonar la ciudad de Granada, buscar y acabar comprando una de mis primeras prendas técnicas, una preciosa  Chaqueta de Pluma de la marca americana Marmot.

Estaba alucinado viendo cómo de una pequeña bolsa de tela, salía algo que tomaba forma rápidamente y me enamoraba con su combinación de colores negro y un amarillo yema precioso, ji ji.

A fecha de hoy, sigue siendo una de las mejores compras que he hecho. Pero por aquél entonces te puedo decir que costó una fortuna. Aunque también es cierto que no ha habido un sólo día a fecha de hoy en el que me haya arrepentido.

¿Sabes? Recuerdo con mucho cariño aquél viaje. Era uno de mis primeros viajes a la montaña en condiciones invernales.

¡Uff! Hablamos ahora de hace más de 20 años, casi una vida.