PRIMERA CAPA

Cuando pensamos en ropa y cómo elegir correctamente las prendas que utilizaremos, hay que pensar inevitablemente en la transpiración.

Pero antes de todo, deberíamos hacerlo en el agua. Ese mágico y líquido elemento que forma parte de nuestro planeta, nuestra atmósfera, nuestro ecosistema y sobre todo, de nosotros mismos.

Y es en este último punto en el que debemos centrarnos ahora mismo, porque el agua, al igual que la necesitamos para nuestra propia supervivencia, también puede comprometerla.

Así que vamos un paso más allá para comprender esto con un ejemplo práctico.

El cuerpo está diseñado para regular su temperatura a través de la transpiración. En verano, sirve para combatir la temperatura externa y mantenernos de alguna manera, fresquitos.

En invierno, la cosa cambia. Es cuando realizamos algún tipo de esfuerzo, ya sea puntual o sostenido, cuando el cuerpo empieza a transpirar y con ello, aparece el sudor, que no es otra cosa que agua con ciertas sales minerales (no soy experto, ji ji).

El problema viene cuando la temperatura ambiente es baja, lo cual significa que el efecto de refrigeración aumenta exponencialmente.

En este punto el problema aparece cuando nuestra temperatura interior baja (Hipotermia) pudiendo llevarnos incluso, en casos extremos, a la muerte.

Pero no soy médico ni especialista en estos temas, así que nos centraremos en lo que a equipamiento se refiere.

Y aquí si que tengo más idea, ji ji. En principio, todas las prendas están diseñadas para trabajar en torno al tema de la transpiración.

Para entender mejor el tema de capas, la primera es la que está en contacto directo con la piel. Su misión es que mantenga seca ¿y cómo logra esto? Dejando pasar nuestra transpiración o sudor y alejándolo al exterior.

Así que entenderemos por primera capa todas las prendas destinadas a estar en contacto con la piel (incluyendo guantes, calcetines, pantalones, suéteres, camisetas e incluso las que se utilizan en la cabeza)

A veces confundimos la primera capa con ropa térmica. Hace años no había tanta variedad ni especialización, pero como todo, la cosa ha evolucionado y mucho.

Algo que tengo que dejar claro es que de lo primero que nos olvidamos es del algodón. Así es, debemos de utilizar materiales sintéticos porque simplemente no absorben la humedad ni la retienen, cosa que el algodón sí que hace.

Y ahora, vamos allá…