EQUIPAMIENTO DE MANOS

Sí, así es, las manos es una de las partes del cuerpo que más castigamos a lo largo de nuestra vida y que además, menos cuidamos.

Una vez más y sabiendo que la mayoría de mis viajes son a la Naturaleza, las condiciones en las que nos encontramos son extremas.

Podemos pasar del calor al frío en menos de un segundo (por ejemplo en pleno verano cuando tocamos el agua fría de alguna fuente, río o incluso nevero) y a una nueva larga exposición al sol durante el resto del día. O quizá todo lo contrario. Podemos estar cómodamente tomando un café en un refugio u hotel de montaña y salir a pasear durante horas, exponiéndonos al frío del invierno. 

Al igual que con la cabeza, el uso de cremas para las manos es más que recomendable. Independientemente de la época del año.

Pero la verdad, es cuando llega el frío cuando más pensamos en cómo protegerlas ¿Verdad?

Llegamos al mundo de los guantes. Desde los más finos hasta las impresionantes manoplas de expedición.

A su vez, volvemos a sumergirnos en el mundo de los materiales, las tecnologías, el uso de membranas y la resistencia a la abrasión y el agua de los mismos. Incluso podemos encontrarnos con guantes de dos piezas, una interna, la que nos aporta calor y otra externa (membrana), la que hace el papel de cortavientos es impermeable y a la vez transpirable.

Porque no hay que olvidar que además de protección para el frío, los guantes también se utilizan en una gran variedad de deportes, tales como la escalada, en donde el material es especial para la abrasión de las cuerdas, como en la escalada de hielo, donde además tienen piezas plásticas de protección.

Pero como siempre digo, hablaremos de ellos en artículos específicos.

Tras esta primera exposición, también podemos hablar de las dragoneras. Lo sé, suena extraño, pero son una especie de cintas que se ponen las muñecas y que evitan que perdamos artículos tales como palitos de travesía, pilotes, etc.