Organización e Imprevistos de un Viaje
Como todo en esta vida, las cosas siempre pasan por algo. Por ejemplo, gracias a un café.
Y así de simple y básico es cómo durante años han ido surgiendo todos mis viajes.
De hecho incluso le di nombre a estos concretos espacios de tiempo: “Momento Café”.
Hoy he querido compartir contigo cómo organizo mis viajes, desde que surge la idea hasta que llego a casa después de vivir una gran aventura.
Lo que vas a leer a continuación va a ser tal cual hago las cosas, así que te pido que tengas la mente abierta, porque lo que menos vas a encontrar es la típica organización de un viaje, ji ji.
Momento Café
Es donde surge la primera propuesta (destino), así, acompañado de un café, envuelto en un ambiente agradable y a ser posible con una conexión a internet. Aunque este requisito no es imprescindible de primeras.
Rutas Posibles
Aquí es cuando internet pasa a ser el protagonista. Pasamos a la segunda fase, esa en la que buscamos información sobre cómo llegar a nuestro destino. Es decir, todas las rutas/variantes posibles (autopistas de pago, autovías, carreteras secundarias, interurbanas e incluso caminos de esos que se pierden en las montañas y que sólo aparecen en mapas antiguos)
Sí, cuando viajo en coche (road trip) en lugar de llevar la última y más flamante guía de viajes, llevo una antigua. Para todo lo demás ya tiro de smartphone y últimas tecnologías 😉
Con todo esto, tenemos información suficiente para poder elegir la ruta que más nos interese y sobre todo, poder alterarla “sobre la marcha”.
En uno de mis viajes a los Alpes, me encontré con que tenía que alterar toda mi ruta al pasar Grenoble, ya a punto de empezar a subir la montaña.
La vuelta que di fue enorme, pero me permitió conocer otros pueblecitos por los que de otra manera no habría pasado ni de casualidad. Recuerda que todo pasa por algo y nosotros nos quedamos con lo positivo, la experiencia y las experiencias 😉
Concretar Fechas y Horarios
A partir de este momento, ya hablamos de fechas concretas, horarios de salida y horarios de llegada (siempre aproximados)
Quiero insistir en que la elección de fecha de un viaje marca la diferencia de manera increíble ante un posible imprevisto.
No es lo mismo la temporada baja, en la que siempre hay alojamientos y transportes disponibles, que la temporada alta, en la que te puedes ver en la calle debido a un 100%de ocupación hotelera y atrapado en una ciudad extraña.
Cuando viajas en vehículo propio puede no ser importante, pero al hacerlo en transporte público y tirando de tarjeta, pasas de que todo salga a pedir de boca, a que te quedes colgado en una estación de bus/tren durante horas o incluso tener que pasar la noche entera y en una situación de inseguridad total.
Algo así me pasó en Lyon (Francia) La conexión entre autobuses me obligaba a esperar unas 7h nocturnas y aunque había calculado que dormiría en el primer trayecto de bus, fue imposible.
Sé que hay viajeros que pueden chafar la oreja en cualquier sitio, pero la verdad, no es mi caso. Siempre estoy alerta de la conducción del conductor, de la de otros usuarios, del estado de la carretera, de la meteorología e incluso de mis compañeros de viaje.
Recuerda, no podemos dar nada por sentado en un viaje y a mi éste me dejó muy marcado (experiencia).
Adicional el cansancio que acumulas, el descontrol del sueño y la mala leche hacen que no te olvides, ji ji.
Presupuestos
No uno, ni dos, ni tan siquiera tres. Cuando vamos a viajar debemos tener claro que por mucho que vigilemos el bolsillo, todo se puede desmadrar ( Descontrolar ).
Sé que en lo primero que has pensado es en lo típico de ir de mochilero, de camping, de hoteles o a todo trapo, pero mi forma de viajar, como ya te dije, es diferente.
Yo suelo combinarlo todo, igual estoy durmiendo una noche en el coche, que la siguiente en tienda de campaña o un hotelazo de varias estrellas. Y más si encuentro una buena oferta, claro 😉
Pero volvamos a la ciudad de Lyon (Francia) tras un viaje a París en donde en pleno mes de agosto me quedé atrapado, sin trenes y sin buses con los que volver a casa.
Primero, los precios eran insultantes. No sé cómo se pude permitir que estas cosas sigan pasando año tras año y segundo, porque hay gente que está dispuesta a pagar, por lo que pasé varios días sin poder salir de esta enigmática ciudad viendo como día tras día mi factura de hotel iba desangrándome.
Toda una aventura que nunca olvidaré y que por supuesto, no contemplé en el presupuesto del fabuloso viaje a la ciudad de la luz.
Así pues, a la hora de confeccionar un presupuesto tendremos en cuenta varios factores:
– Trayecto ida/vuelta y desplazamientos alternativos (bus, tren, tranvías, etc.)
- Alojamientos en los lugares que tengamos previsto hacer escala o pasar varios días.
- Dietas… Algo de lo más incontrolable. De hecho escribiré un artículo dedicado a este punto concreto. Porque además de que nos planteemos llevar comida de casa, una vez estamos en marcha, acabamos comprando en lugares donde los precios se pueden disparar, los artículos sean desconocidos para nosotros y las visitas a bares, cafeterías y restaurantes sean un chorro de dinero. Así es, hay que tener cuidado en no descuidarnos y dejarnos llevar por aquello de que en un viaje, todo vale.
- Gastos generales. Aquí entra primero el tema de higiene personal. A mi me pasa que pienso “cuando llegué allí voy comprando cositas y así me ahorro llevar peso” Pero la realidad es que te puedes encontrar sin poder comprar a tiempo para esa primera ducha o que los precios se disparen y mucho.
- Atracciones y museos. Entramos de lleno en la planificación de qué se puede visitar, qué es lo que queremos visitar y claro, qué es lo que podemos visitar. Hablamos pues de tiempo disponible y presupuesto destinado a todo ello.
- Otros gastos. En este punto podríamos incluir subvenir, regalitos y aunque a fecha de hoy esté en extinción, postales (yo las sigo enviando en mis viajes). Después hablaríamos de esos imprevistos como el que he descrito antes, transportes más caros, noches de hotel con las que no contábamos e incluso más días fuera de casa que se añaden directamente a nuestra aventura.
- Alternativas a Valorar. Aunque pensamos que lo tenemos todo claro y más o menos qué ruta queremos hacer (aquí lo englobamos todo) soy el primero que va tomando decisiones continuamente y que afectan directamente a la propuesta original del viaje. Pero es mi estilo y lo que me ha permitido conocer cientos de lugares que no aparecen en ningún folleto turístico. Y esto es una de las cosas que marcan la diferencia. Está claro que cada uno piensa de manera diferente y hay muchas personas que prefieren ir sobre seguro, mas y cuando pueden tener los días contados y quieren que todo salga perfecto, pero para eso ya están las agencias de viaje (con todo mis respetos, claro).
Equipamiento
- Éste es uno de los puntos más importantes y en el que más nos solemos equivocar. Y no por falta de previsión, sino por algo que suele suceder y que afecta a nuestro subconsciente. Organizamos nuestro viaje condicionados por el clima en el que vivimos y no pensamos qué nos vamos a encontrar por el camino y sobre todo, en el destino o destinos a visitar. Y sí, me pasa cada vez que viajo, aunque ahora ya tengo la experiencia que te aporta salir de casa con 35ºC y llegar a destino con 0ºC y lloviendo a mares… De verdad, te quedas con una cara de tonto que no se puede explicar. Así fue mi primer viaje a los Alpes, una experiencia que… ¿Has leído la crónica de mi primer viaje a los Alpes?
- Siguiendo con el tema del equipamiento, yo suelo hacer una cosa. Dentro del presupuesto para el alojamiento, derivo lo que tengo destinado a alguna noche para gastarlo en material de montaña o viaje. Y más si he visto algo en alguna tienda que me haya interesado, ji ji. Es una forma curiosa de esforzarte por conseguir algo, sacrificando una reconfortante de hotel por algo que de verdad te haga ilusión y que por supuesto te va a durar mucho tiempo. Ya sabes que una vez sales del hotel, has descansado, pero tienes menos dinero en el bolsillo, ji ji.

Deja tu comentario