Los Tres Valles

Tras haber reanudado mi actividad deportiva, dando largos paseos hasta la vecina población de Turís y con la intención de perder unos kilitos, lo único que he conseguido hasta el momento es  unos pies doloridos, agujetas en músculos que no sabía de su existencia, dolor de riñones y ganas de abandonar.

Pero si me conoces, ya sabrás que no soy de esos. De hecho, si algo he aprendido en esta vida, que curiosamente se repite una y otra vez,  es que “El paso más difícil es el primero” y “Tirar la toalla” no es una opción.

A partir de ahí, es cuestión de ir sumando, uno a uno, sin prisa, pero sí con alguna pausa, claro.

Y así es como recuerdo todas y cada una de mis aventuras, sufriendo en unas más que en otras, viendo cómo otros viajeros disfrutaban correteando como conejos por las montañas, mientras lo único que alcanzaban a ver mis ojos, era la punta de mis botas en unos casos, y un horizonte empañado por las lágrimas, en otros.

Se pasa mal, la verdad, pero reconozco que el cuerpo acaba acostumbrándose a las condiciones más duras al que lo sometas, hasta que un día descubres que avanzas más rápido, te recuperas mejor, el dolor no lo es tanto, tus pensamientos han cambiado por otros más positivos y aquella pregunta de ¿Falta mucho para llegar? se convierte en ¿Y dónde nos vamos ahora?

Y así es como entre pensamientos del pasado, una vida entera viajando y grandes experiencias que contar, he llegado hasta ti.

¿Y por qué? Porque quiero compartir contigo una Vida llena de Aventuras en las que seguro que, en más de una ocasión, te sentirás identificado.

Estamos en pleno mes de abril, de lo que viene siendo un 2019 un tanto diferente. Y aunque corren tiempos difíciles, siento que algo está cambiando, aunque quizá sólo sea en mi interior.

En la búsqueda continua por encontrar un buen café, he vuelto a descubrir otro lugar. Intento evitar a toda costa la rutina, es algo que me mata.

Y así es como he acabado aquí, sentado en un discreto rincón, desde el cual puedo observar el ir y venir de gentes que conozco y al mismo tiempo, desconozco, mientras escribo.

Pero ya no estamos en eso, lo que llevo entre manos es algo que me quema, a medida que pasan los días.

Es hora de terminar lo que un día