Límite 72h

Aunque en apariencia vivimos un verano un tanto suave, es de lo más inestable. Las temperaturas diurnas, típicas de estas fechas, superan levemente los 30ºC.

Las nocturnas en cambio, son un poco más bajas de lo normal, permitiendo recuperar la cordura y disfrutar de sueños reparadores.

El ambiente por su parte, además de limpio, está bastante tranquilo. Pero siempre hay un “pero” y en este caso no iba ser diferente.

Una vez más se ha cumplido aquello de que tras la tempestad, llega la Calma. Y esa tempestad es la que destaca por encima del resto.

En los últimos días hemos sufrido un episodio tan fuerte de lluvias, que la verdad, nos ha pillado por sorpresa a todos. Por supuesto, ahora es la noticia de la semana.

Y no por la cantidad de agua caída, sino por todo el daño que ha hecho, principalmente en el norte peninsular.

Por mi parte, sigo con la rutina normal, haciendo alguna chapucilla a pequeños clientes y después, en mis ratos libres, toqueteando mi última adquisición. Una pedazo cámara de fotos de esas que intercambian objetivos y da miedo tocar por si se cae.

Debo reconocer también que aunque me tiene enamorado y es una máquina que impresiona con su presencia, no tengo idea de cómo funciona, ji ji.

Estos días además, estoy haciendo pequeñas salidas cerca de casa, vamos, intentando buscar rutas circulares de al menos 3 ó 4h de marcha, con la intención de ponerme en forma y perder algo de barriga. Me sobran unos cuantos bastantes kilos 🙂

He pensado que esta tarde a última hora saldré a hacer algunas fotos de la puesta de sol y si es posible, la luna. Así que ya tengo ocupación. Uff, necesito un café. Intento escribir con soltura, pero cuesta. Vaya manera de empezar un texto.