La Meteo en los Alpes

Es lógico pensar que cuando viajamos a un lugar diferente al que vivimos, puede hacer más calor, más frío o incluso llover diferente. Y sí, todo esto lo pensamos in situ, es decir, que cuando preparamos un viaje y sin darnos cuenta, el clima que tenemos en ese momento nos puede condicionar y hacer pasar un mal rato en nuestro viaje.

Pero esto se entiende mucho mejor con un ejemplo. Te cuento:

Cuando organicé mi primer viaje a los Alpes, allá por el 2003, en Valencia (España) estábamos pasando un verano muy caluroso, con picos de temperatura de hasta 40ºC. Era agobiante, sobre todo teniendo en cuenta que vivo a nivel del mar con su consiguiente humedad. Siendo esto lo peor de lo peor, claro.

Tenía cierta experiencia en montaña, sabía lo que era el frío, la nieve, los contrastes de temperatura, la lluvia y el viento. Vamos, que pensaba que estaba preparado para todo.

El día de salida y ya de madrugada, hacía calor. Así que el aire acondicionado nos hizo compañía desde bien temprano. Las primeras paradas fueron tranquilas y superamos la frontera del país galo sin problemas. Una vez en la autopista y rondando las 13h, nos llevamos la primera sorpresa al salir del coche para hacer una parada técnica, estirar las piernas y pegar un bocado, el golpe de calor fue espectacular.

Te puedo decir que después de tantos años, todavía lo recuerdo como si fuese ayer. Era un infierno, el aire quemaba.

Bautizo en Chamonix

Este primer viaje fue el más rápido y corto de todos, salimos de casa a las 06h y llegábamos a las 17h a nuestro destino, Chamonix. Y aquí, emocionados al tiempo que cansados de tanto coche, nos dimos de bruces con una lluvia torrencial de esas que ves sólo en las películas ¡Qué manera de llover!

Sin salir del vehículo y un poco descolocados, sólo se nos ocurrió buscar refugio y esperar a que pasase la lluvia. Así que un par de horas después y tras este pedazo «Bautizo», dimos una vuelta por el pueblo, pero sin salir del coche. Todavía recuerdo la única fot