Si algo define los valores de un hombre,

es su respeto y admiración por la Naturaleza.

Dedicado a Raúl Vida «El Peregrino»

Primer café, L´Amagat

No puedo moverme, siento una ligera presión que me empuja contra la pared en lo que ha sido un campamento improvisado estas dos últimas noches. Despierto con una sonrisa, son ellas.

Con un lento movimiento consigo levantar la cabeza sin asustar a mis dos polizones nocturnas, dos gatitas preciosas que derrochan sigilo y por qué no decirlo, mucho cariño.

Cuando todavía no son las 07:30h, decido levantarme apresuradamente para terminar de preparar el equipo y salir en busca de un primer café, antes de que llegue mi desconocido amigo, Raúl Vida.

La verdad es que no sé quién estará más nervioso en estos momentos. Ambos nos conocimos a través de las redes sociales y la desvirtualización siempre es un momento delicado y de lo más comprometido.

¿Te imaginas que no congeniamos? ¿Cómo serán las próximas 36h? ¿Discutiremos? ¿Habrá buena conexión? ¿Será todo un éxito, o por el contrario, un desastre?

Mil preguntas en mente y una cuenta atrás que Debora minutos rápidamente. Estoy nervioso, no quiero pensar así y decido ser positivo, como siempre.

Me ha costado mucho llegar hasta aquí con el proyecto y no puedo permitirme echarlo a perder. Pero también es verdad que éste es mi estilo de vida y debo estar abierto a lo que pueda pasar, aceptar que efectivamente todo pasa por algo y aprender de la experiencia que vaya a vivir.

Ha pasado más de una hora desde que me levanté y decido entrar en L´Amagat, una de esas cafeterías a las que siempre vuelvo cuando visito la ciudad Condal y claro, que está a pocos metros de la casa de mi primo Massy, donde además de alojarme, aprovecho para pasar buenos momentos y ponernos al día.

También dejaré caer que es un músico famoso, ji ji. Bueno, aunque esa es otra historia 😉

Sigo esperando, impaciente, saboreando un primer café mientras converso con los dueños del negocio, sobre la aventura que tengo intención de vivir al tiempo que espero a mi tocayo, que curiosamente viene con retraso.

El móvil suena, vuelve a ser él.

  Estoy aquí  ¿Dónde estás tú?

Con un gesto rápido salgo a la calle, pero no está. Culpa mía, parece ser que la noche anterior le envié una ubicación poco exacta.

Levanto la mirada, todavía no han pasado unos segundos y un vehículo de color blanco, aparece a media altura de lo que es una calle interminable. Estoy seguro de que es él, lo presiento, y una sonrisa en la lejanía lo confirma.

No sabría cómo explicar este momento, es como si todo se detiene a mi alrededor mientras veo cómo el vehículo se acerca, con un gesto elegante aparca y un tipo que desprende una especie de energía súper alegre, baja, se aproxima a mi y sin prácticamente mediar palabra, me pega un abrazo.

De verdad, me dejó tan descolocado que no pude evitar sentirme feliz,  al tiempo que aparecería además una conexión automática, que valga la redundancia,  ya no desaparecería durante lo que sería, una Aventura Increíble.

Pero dejemos de hablar en pasado y empecemos a viajar ¿Nos vamos? O como diría alguien que yo sé

¡¡¡Vamonosss!!!